Convulsiones. Qué son y cómo actuar ante una crisis convulsiva

Homúnculo de Penfield
Hoy voy a hablar de qué son las convulsiones, de su origen y de que hay que hacer si nos encontramos con alguien que está sufirendo una crisis convulsiva. El diccionario de la lengua española define convulsión como: Contracción intensa e involuntaria de los músculos del cuerpo, de origen patológico. Las convulsiones se producen por una descarga incontrolada de señales por parte del cerebro.
Para entrar un poco en el tema comenzaremos explicando un poco cómo es el funcionamiento del cerebro. Aunque aún se desconozca mucho del funcionamiento del cerebro, también se saben muchas cosas. Las células principales, encargadas de controlar todo son las neuronas. Son células capaces de enviar impulsos eléctricos de un lugar a otro. Estas se interconectan una con otra y forman una estructura de conexiones muy compleja que llega a controlar todas nuestras acciones y pensamientos. Como curiosidad comentar que uno de los primeros en descubrir la estructura de estas células fue el español Santiago Ramón y Cajal. Consiguió aislar neuronas de embriones de pollo y ver su morfología.
Una forma muy simple de imaginarse las neuronas es, como si fueran cables conductores de electricidad. Una señal se origina en algún lugar y esta se transmite a través de las conducciones hasta su destino. Las señales pueden ser de ida o de vuelta, ya que por un lado podemos encontrar neuronas que provocan la contracción de un músculo, como también tenemos neuronas que mandan señales en sentido contrario e informan al cerebro de la posición de un determinado músculo en un determinado momento. Así podemos dividir las neuronas en neuronas motoras y neuronas sensitivas.
El cerebro está muy bien organizado, por lo que se sabe que cada región del cerebro tiene su función. Así por ejemplo en una zona determinada encontraremos células encargadas del movimiento de los músculos, en otra zona se encontrará las que se encargan de la memoria y en otra la sensibilidad… Esto es muy importante porque si por ejemplo por alguna razón se afecta una zona determinada, lo que se afectará será la función que se encuentre allí. Si se trata de la zona del movimiento, aparecerá una parálisis, si se afecta la zona de la visión, tendremos una ceguera… Se han realizado esquemas que muestran la distribución de las zonas, los más famosos son los homúnculos de Penfield. Os dejo una imagen que muestra las diferentes zonas sensoriales y motoras.
En el caso de que se produzcan crisis epilépticas, lo que ocurre es que se provocan descargas incontroladas en las neuronas. Según la zona que se afecte, encontraremos los diferentes tipos que hay. En el caso de que se afecte la zona motora, habrá convulsiones. En muchas ocasiones las descargas incontroladas comienzan en un punto del cerebro y se extienden progresivamente afectando al final a todas las zonas, por eso en ocasiones se observa que comienza el temblo en una zona y se va extendiendo al resto de músculos.
Las causas de que se activen las neuronas pueden ser muy diferentes, desde intoxicaciones por medicamentos hasta golpes en la cabeza o enfermedades, en muchas ocasiones no se llega a saber cual es la causa que las provoca.
¿Y qué hacemos si nos encontramos con una persona que está sufriendo una crisis epiléptica con convulsiones? Pues lo principal es no perder la calma. Hay que avisar lo antes posible a un médico. Hay que informarse de si la persona había sufrido anteriormente alguna crisis similar y saber si estaba tomando algún medicamento para ello. Hay personas que saben que son epilépticos y llevan encima medicación que hay que darle en el caso de que sufran una crisis. Una medicación bastante efectiva es una que se inyecta a través del ano, en el recto, y que actúa rápidamente y es fácil de administrar. En el caso de que no tengamos esta medicación, no podremos hacer mucho. Lo más importante sería apartar objetos que pudieran herir más a la persona intentar evitar que se golpee la cabeza. Generalmente las crisis desaparecen en pocos segundos, aunque en ocasiones pueden mantenerse minutos u horas y pasan a ser graves, en esos casos es importante poder trasladar a la persona lo antes posible al hospital más cercano. Siempre se habla de que en ocasiones durante las crisis hay riesgo de que se muerdan la lengua, esto es posible, aunque, una vez iniciada la crisis es muy difícil conseguir introducir nada y hay riesgo de que se atragante con ello, por lo que es mejor no intentarlo.