Más vale prevenir…
El dicho de “más vale prevenir que curar” no es nada erróneo y tiene mucha importancia. La medicina actual intenta basarse en esto para poder evitar que la gente pase por situaciones de sufrimiento innecesario. Es más importante aún, si hablamos de enfermedades que son incurables o que no tienen tratamiento, en esos casos la única alternativa es la prevención. Pero ¿cómo podemos prevenir que se produzca una enfermedad?
Existen varias alternativas. Por un lado nos encontramos con métodos que evitan que la enfermedad se reproduzca, como es el caso de las vacunas o de las quimioprofilaxis. Profilaxis es sinónimo de prevención y quimio se refiere a medicamentos por lo que con la quimioprofilaxis nos referimos a la prevención con tratamientos farmacológicos. En muchas ocasiones decimos incorrectamente vacunas cuando se trata de prevención por medicamentos, como por ejemplo la quimioprofilaxis por malaria. En ese caso no tenemos ninguna vacuna efectiva, sino que hay un medicamento que evitará el contagio.
Existen enfermedades que antes de pasar a ser graves se presentan en un estadio llamado precoz o premaligno, en el cual esa enfermedad por si no es grave, pero hay un riesgo elevado de que se transforme en una grave tras un tiempo. Sería importante detectar las fases tempranas de una potencial enfermedad para evitar que en esa situación pueda progresar la enfermedad hasta un punto en el cual ya será imposible de curar. En este caso nos encontramos sobretodo con enfermedades oncológicas o comunmente llamadas cancerígenas. Existen situaciones como, por ejemplo, en el cáncer de cérvix o en algunos casos de cáncer de esófago que se pueden observar unas lesiones, años antes de que aparezca el cáncer, que ya nos avisan de que hay muchas posibilidades de que la persona lo padezca. Es importante detectar estas fases. Para ello es necesario, en muchas ocasiones, hacer pruebas de screening o cribado para detectar personas que lo presenten. Las pruebas de cribado suelen ser pruebas muy sencillas de realizar y de bajo costo para la sanidad. El caso más claro lo encontramos en las mamografías en mujeres de edad adulta y los Papanicolau para el cáncer de cérvix o cuello de útero. En el caso de las mamografías, se intenta detectar imágenes de cáncer ya instaurado. En el papanicolau es diferente, allí se detecta una lesión que no se considera cáncer, pero que tiene muy altas posibilidades de que este se produzca. Si se detectan estas lesiones existen tratamientos quirúrgicos que evitarán que esta lesión se transforme en cáncer. Desgraciadamente aún existen muchas mujeres que no se realizan las revisiones ginecológicas recomendadas y aún se detectan muchos casos de cáncer de cuello de útero que se podrían haber evitado.
Otra forma de prevención es evitar sustancias externas que pueden provocar que una enfermedad se desarrolle. En este caso existen muchos ejemplos bien conocidos. El tabaco, el colesterol son ejemplos de sustancias que se han de evitar para prevenir enfermedades como el cáncer de pulmón, de vejiga o los infartos de corazón. Está suficientemente demostrado que fumar provoca cáncer de pulmón, de vejiga urinaria, infartos de miocardio y enfermedades pulmonares muy incapacitantes. Como médicos, es nuestra función advertir a las personas de ello y ayudarlas a que estén correctamente vacunados, que lleven una vida saludable y que realicen las exploraciones de cribado para evitar la aparición de enfermedades graves.