Polémica por la nominación de los creadores de la vacuna frente al cáncer de cérvix para los Premios Príncipe de Asturias
Hace unos días apareció la noticia de que los desarrolladores de la vacuna frente al virus del papiloma humano era candidata para los Premios Príncipe de Asturias. Finalmente ha sido otorgado a los investigadores estadounidenses Martin Cooper y Raymond Samuel Tomlinson, considerados los padres del teléfono móvil y del correo electrónico, respectivamente.
Estos premios constituyen un evento académico de primer orden en España.
Como no era de extrañar, han vuelto a aparecer asociaciones en contra de esta nominación.
En mi opinión se trata de una nominación muy digna. El descubrimiento y desarrollo de la vacuna es sin duda una gran hazaña, merecedora de muchos premios.
Hay que tener en cuenta que se trata de un medicamento que puede prevenir un cáncer, y de este tipo de medicamentos existen muy pocos.
Con ello se abre una nueva trayectoria en la lucha contra el cáncer que hasta ahora no se conocía.
Es verdad que se trata de un medicamento nuevo que, como todos los medicamentos nuevos, tiene que ser controlado de forma más estricta y es lo que se está haciendo. Hasta ahora no se le ha podido atribuir ninguna reacción adversa grave.
Los laboratorios que las comiercializan han cumplido con todos los requisitos necesarios para su comercialización, se han hecho todos los ensayos clínicos precisos. ¿Por qué se tendría que actuar de forma diferente con esta vacuna?
Éticamente no se puede incluir niños en ensayos clínicos antes de la comercialización, por lo que no se pudo hacer estudios sobre ellos, aunque sí se hizo estudios en mujeres sin encontrarse problemas.
Los casos aparecidos en Valencia no tienen relación directa con la vacuna, como dicen los informes de los especialistas que trataron a las niñas.
En definitiva, se vuelve a hablar del mismo tema una y otra vez, sin que se pueda demostrar nada en contra de la vacuna.