Enfermedades de transmisión sexual
Durante el verano se observa un aumento de la relaciones sexuales esporádicas y con ello también aumentan los casos de enfrmedades de transmisión sexual (ETS).
Las ETS se pueden dividir en dos grandes grupos: las más frecuentes suelen ser de origen bacteriano o de origen vírico.
Dentro de las infecciones bacterianas se encontrarían la sífilis o la gonorrea. Estas enfermedades, aunque clásicamente eran mortales, desde que se descubrieron los antibióticos han pasado a ser enfermedades con tratamientos muy efectivos.
Por otro lado encontramos infecciones víricas como la hepatitis B o hepatitis C, el VIH o el virus del papiloma humano. En este caso los antibióticos no son efectivos. Los tratamientos son menos efectivos e incluso no son lo suficientemente activos para poder eliminar al virus y solo consiguen frenarlo. Una alternativa proviene de la prevención con vacunas, para el virus de la hepatitis B o para el virus del papiloma humano. Estas vacunas son únicamente efectivas si se aplican antes de que se produzca la infección.