¿Por qué nos tenemos que vacunar de la gripe estacional anualmente?
Como consecuencia de la vacunación de la gripe H1N1, este año 2009 se ha adelantado la fecha de vacunación de la gripe estacional. Este año la campaña de vacunación será desde el 15 de septiembre de 2009 hasta la primera semana de octubre, cuando otros años era más tarde.
Los grupos de población que tienen que vacunarse son las personas de más de 65 años, personas que tienen alguna enfermedad crónica que afecte al corazón o a los pulmones, niños de más de 6 meses y adultos con enfermedades metabólicas crónicas, como diabetes, insuficiencia renal, enfermedades en la sangre… De esta manera se evitará el solapamiento con la vacuna del virus de la gripe H1N1 que presumiblemente comenzará a ponerse a mediados de octubre.
Pero, ¿por qué es necesario vacunarse todos los años de la gripe estacional? ¿Se olvida nuestro sistema inmunitario de las vacunas administradas los años anteriores? No, nuestro sistema inmunitario tiene “buena memoria”. El problema son las mutaciones que se producen en el virus de la gripe cada año. El virus de la gripe estacional va mutando cada año, por lo que la vacuna que se administra anualmente es una vacuna expresamente diseñada para actuar contra el virus de la gripe mutada ese año. No será efectiva para la gripe del año siguiente. En el post el sistema inmunitario y las vacunas intenté explicar cómo el sistema inmunitario se encarga de reconocer si una sustancia puede ser nociva para nuestro cuerpo o no (para ello reconoce determinadas proteínas en los virus o bacterias, que son específicas del germen).
En el caso del virus de la gripe estas proteínas van modificándose cada año. Es como si el virus cambiase de traje cada año, y con ello los anticuerpos producidos el año anterior ya no reconocen el nuevo “disfraz” del virus. Los laboratorios producen la vacuna a partir de estudios realizados al inicio del periodo de la gripe y la adaptan a ese cambio, produciendo una vacuna que hará que el sistema inmunitario cree los anticuerpos necesarios para poder atacar al virus en el momento que entre en nuestro cuerpo. De esa manera el organismo actuará antes de que se produzca la enfermedad.
En el caso de otras vacunas, las mutaciones no son frecuentes o son incluso inexistentes, por lo que no es necesario vacunarse regularmente frente a ellos; es el caso de las vacunas que se ponen durante la infancia y adolescencia, que posteriormente no se tienen que repetir. Así la vacuna del sarampión o la vacuna de la rubeola serán efectivas durante toda la vida una vez puestas las dosis necesarias para activar al sistema inmunitario.