Jueves, 5 Noviembre 2009

La Obesidad y la Gripe A

Cuando se comenzó a hablar de la gripe A a principios de este año, se pudo observar que existía una relación entre los obesos y la aparición de casos graves de gripe A, estos están en relación con los problemas de respiración que tienen los obesos.

Casi un 20% de la población adulta es obesa y un IMC mayor de 40 (obesidad mórbida) se asocia con una elevación del riesgo de enfermedades metabólicas y vasculares. La obesidad lo que provoca es un importante problema funcional, no tanto estructural, o sea, si hiciéramos una biopsia de pulmón a un obeso, no se observarían alteraciones, a pesar de que tuviera dificultad para respirar.

En personas fumadoras y en personas obesas existe un problema en la distribución del aire en los pulmones, por lo que existirán zonas en las que el aire no llegará a oxigenar correctamente la sangre. Esta situación empeora cuando uno se encuentra tumbado.

Durante el sueño, los obesos tienen una sobrecarga mecánica que puede hacer que exista una disminución del oxígeno en la sangre y un acúmulo de dióxido de carbono, que es perjudicial para la salud. Se ha observado que en personas con problemas respiratorios tipo EPOC o asma, la obesidad agrava los problemas, tanto en vigilia como durante el sueño.

Durante el sueño los obesos se les colapsa la faringe, por lo que se reduce la cantidad de aire que entra en los pulmones y da lugar a ronquidos y a un cierre temporal de la vía respiratoria provocando apneas, que despertarán al roncador y provocarán que éste no tenga un sueño normal. A este fenómeno lo conocemos en medicina como Síndrome de apnea obstructiva del sueño o SAOS. Estos casos estarán relacionados sobretodo con personas que tengan abundante grasa en la zona del cuello. Es por ello que muchos obesos están continuamente con sueño, ya que cuando duermen no lo hacen de forma efectiva.

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