Miércoles, 10 Febrero 2010

Hepatitis B y Hepatitis C: enfermedades de transmisión sexual

Enfermedades de transmisión sexual: la hepatitis B y hepatitis C

Voy a continuar con los post dedicados a las enfermedades de transmisión sexual. En este caso hablaré de dos enfermedades que están relacionadas, ya que ambas afectan a un órgano en común, exactamente al hígado.

¿Qué es la Hepatitis B y C?
Ambas infecciones afectan al hígado, provocando que se produzca una lesión en su interior que, en ocasiones, puede llevar a la cirrosis hepática o a la aparición de un cáncer. Dentro de las hepatitis existen otros virus, como el virus de la hepatitis A que también afectan al hígado, pero que tienen un mecanismo de transmisión que no se relaciona con el contacto sexual.

Síntomas de la Hepatitis B y C
La infección generalmente se detecta en una analítica de sangre, donde se observará una alteración en las cifras que controlan la función hepática. En otras ocasiones, en casos más avanzados se tendrán molestias en la zona del hígado, sensación de cansancio y falta de fuerza o aparecerá otra sintomatología que se relaciona con la alteración de la estructura del hígado, como la ictericia (color amarillento en la piel).

¿Cómo se transmite la Hepatitis?
Ambas se deben a virus diferentes, pero la forma de transmisión se puede considerar que es la misma. Además de transmitirse por contacto sexual, también se pueden transmitir a través de productos que han estado en contacto con la sangre de una persona infectada, como es el caso de personas adictas a drogas que se inyectan y que comparten jeringuillas. Hace años también era frecuente la transmisión de la enfermedad al realizar transfusiones sanguíneas, aunque en la actualidad es un suceso muy raro, ya que es obligatorio analizar toda la sangre procedente de donaciones frente a estos virus y algunos más. En la actualidad la forma de transmisión más frecuente es la del contacto sexual, tanto heterosexual como homosexual.

Tratamiento
Se ha de considerar que la hepatitis C es más grave que la hepatitis B, aunque para ninguna de ellas existe en la actualidad un tratamiento que asegure la curación. La hepatitis C tiende a cronificarse con más facilidad que la B. Existen ocasiones en las que la enfermedad se estanca y no avanza. En alguna situación la enfermedad de cronifica y acaba lesionando tanto al hígado que lo deja sin capacidad de funcionar correctamente. El hígado es un órgano que es necesario para poder vivir.

Prevenir la enfermedad
Es por ello que la mejor forma de protegerse de esta enfermedad es con la prevención. En la actualidad existe una vacuna frente a la hepatitis B que se incluye en el calendario vacunal de todas las comunidades autonómicas. Aunque se hayan detectado reacciones secundarias a la misma, el beneficio que aportan es mucho mayor que el riesgo que supone vacunar a niños con esta vacuna. Desgraciadamente no tenemos en la actualidad una vacuna para la hepatitis C.

Es importante que para prevenir esta enfermedad se tomen medidas de protección, como son los preservativos o condones. De nuevo, éstos nos ayudaran a protegernos frente a la infección por estos dos virus. Es importante saber que cualquier persona puede estar infectada, por lo que puede que incluso la persona infectada no sepa que lo está y vaya contagiando a personas con las que tenga relaciones sexuales.

Podéis leer más en: Wikipedia acerca de la Hepatitis B y Wikipedia Hepatitis C

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