El otro día en la consulta acudió un paciente que comentaba que un familiar había sufrido un infarto de miocardio. Le pregunté si había tenido algún problema hasta entonces o si sufría alguna enfermedad importante. La respuesta fue que no, según él no había tenido ninguna enfermedad importante en su vida, solo tenía un poco de azúcar elevado.
Me sorprendió la poca importancia que le estaba dando a esa elevación del azúcar, que habitualmente se denomina diabetes. Hay que tener en cuenta que la diabetes es una enfermedad muy grave, que si no se controla puede llegar a dañar a casi todos los órganos de nuestro cuerpo: infartos de corazón, riñones destrozados, ceguera, amputaciones de extremidades… todo esto es consecuencia de un mal control de la diabetes.

El aumento de obesos en nuestra sociedad está haciendo que cada vez haya más diabéticos. Fuente: Imágenes de Google
Aunque se trate de una enfermedad que no da síntomas importantes, el problema está por dentro. Fundamentalmente la glucosa elevada en sangre obstruye las arterias y si se obstruyen las arterias, el órgano al que irrigan dejará de funcionar correctamente.
Prevenir la Diabetes
¿Y qué podemos hacer para prevenir esta enfermedad? Pues lógicamente hay que evitar que la obstrucción de esas arterias vaya a más. Primeramente evitaremos todo aquello que aumenta el deterioro de las arterias, como fumar o beber alcohol. Estimularemos la irrigación sanguínea de los órganos con la práctica de ejercicio diario.Intentaremos disminuir todos aquellos aspectos que aumentan el azúcar en sangre.
Voy a pararme un poco más en este último aspecto. Hay que ver un poco como actúa nuestro cuerpo ante la entrada de azúcar en la sangre. Para ello tenemos una hormona llamada insulina, que se encarga de que los niveles de azúcar no aumenten demasiado en sangre. De esa manera, cuando comemos azúcar, éste se absorbe en el intestino y entra en la sangre. El páncreas detecta este aumento de azúcar y segrega insulina que activa a diferentes células que almacenarán este exceso de azúcar en la sangre.
Conociendo este mecanismo, podremos entender por qué puede subir el azúcar. Por un lado, si hay poca insulina o no se produce, no existirá la señal que active a las células encargadas de absorber la glucosa de la sangre. Otro problema sería que las células se volvieran insensibles a la insulina. Sería necesaria más insulina de lo normal para activarlas. La primera causa es menos probable, pero la segunda cada vez es más importante. Se ha demostrado que la obesidad es una de las causas que provoca esa insensibilización de las células.
El aumento de obesos en nuestra sociedad está haciendo que cada vez haya más diabéticos. El que haya obesos cada vez más jóvenes también está produciendo que la diabetes cada vez aparezca en gente más joven.
Para poder controlar la diabetes hemos de controlar el sobrepeso y el sobrepeso es uno de los mayores problemas que tenemos en la actualidad.
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