Reducción del gasto farmaceútico y supresión del cheque bebé
Zapatero nos apriera el cinturón.
Quiero hablar de las medidas que ha adoptado nuestro presidente Zapatero que están relacionadas directa o indirectamente con la salud.
Por un lado nos encontramos con la supresión del cheque bebé, que era una medida encaminada a promover el nacimiento de niños: por cada nacimiento que había en España se le pagaba a la madre 2.500€ para mantener al hijo o hija nacidos.
Y por otro, la discutida ley para intentar reducir el gasto farmacéutico, con la cual se disminuye el precio que se va a pagar a las compañías farmacéuticas por los medicamentos.

La reducción del gasto sanitario comienza por una mayor conciencia en el consumo de medicamentos. Fuente: Imágenes de Google
Aunque la primera medida sí que afecta directamente a las personas, la segunda va encaminada a disminuir el beneficio que tienen las compañías farmacéuticas con la venta de medicamentos. Esta medida, aunque en un principio parezca correcta, en mi opinión no es la más adecuada. El gasto farmacéutico aumenta de forma gradual año a año, por lo que el decidir que se va a pagar menos por los medicamentos lo único que conseguirá es que las empresas farmacéuticas busquen alternativas para poder recuperar ese dinero que no han cobrado.
Más efectivo sería concienciar a la gente sobre el consumo de medicamentos ya que no siempre es necesario tomar un medicamento para solucionar un problema de salud. Estamos en una sociedad en la que parece que siempre existe un medicamento para curar cualquier cosa. Pastillas para adelgazar, comprimidos para dejar de fumar… Hay que saber que en la mayoría de ocasiones no son necesarios tantos tratamientos farmacológicos y que un poco de paciencia y reposo pueden ayudar mucho.
Esto me recuerda un caso de un compañero que escuchó a un paciente decirle a otro: “He estado en el médico y no me ha hecho nada”. El otro contestó, “¿Entonces no tienes nada?” y este respondió: “No, me ha dicho que estoy resfriado, pero no me ha recetado nada”.
Hay que quitarse la costumbre de decir: “Voy al médico a que me recete algo”. No siempre es necesario recetar algo. Sería más correcto decir: “Voy al médico para que diagnostique mi dolencia”. En algún caso será necesario un medicamento, en otras ocasiones no.




