Síndrome postvacacional
Llegó septiembre y con ello el fin de las vacaciones para muchos. Atrás queda un mes en el que el país parece que se paraliza. Muchos comercios cerrados, sitio para aparcar en toda la ciudad, sol, playa… De nuevo volvemos a la “cruda realidad”: madrugones, entregas, atascos… No es extraño que ante una situación así nuestro cuerpo sufra.
Generalmente pocos días antes de comenzar de nuevo a trabajar nos da el bajón. Nos cambia el humor, decae el ánimo, hay una sensación de que el mundo se nos cae encima. Todos estos sentimientos tienen un nombre: el síndrome postvacacional. Como en todos los casos, no todo el mundo lo padece, aunque sí un número elevado de personas.

El ser humano demuestra ser un animal de costumbres con el síndrome postvacacional. Fuente: Imágenes de Google
El hombre siempre ha sido un animal de costumbres y cambios de hábito suelen alterarlo. Uno se adapta mejor si los se realizan de forma progresiva o si nos suponen mejorar nuestro estado de bienestar. Generalmente la vuelta de vacaciones supone empeorar el segundo punto, pero podemos encontrarnos dos casos. El más habitual, el que he comentado antes. Pero también nos encontramos con el caso contrario. Si una persona disfruta con su trabajo, el retorno de las vacaciones puede ser un alivio, y el comenzarlas un sufrimiento. Ambos casos se consideran normales, siempre y cuando no lleguen a alterar de manera significativa nuestro estado de ánimo. En el caso de que este sentimiento se haga incontrolable o no desaparezca en poco tiempo, entonces podemos hablar de enfermedad. Ese será el momento en el que aconsejo acudir a un médico para que nos atienda y valore la posibilidad de tratamiento.
Os recomiendo el siguiente artículo, del que he sacado la idea de este sobre el síndrome post-vacaciones y un documento con más información sobre el sindrome postvacacional de la Wikipedia.




